Notas sueltas para hilvanar un texto (sobre algunas obsesiones)

Escribir sobre los sobreentendidos
Entonces escribir es el modo de quien tiene la palabra como cebo: la palabra pescando lo que no es palabra. Cuando esa no-palabra -el sobreentendido- muerde el cebo, alguna cosa se escribió. una vez que se pescó el sobreentendido, se podría con alivio lanzar la palabra afuera, pero ahí termina la analogía: la no-palabra, al morder el cebo, la incorporó, lo que salva entonces es escribir distraidamente.
Clarice Lispector, Revelación de un mundo, pág. 298

 ¿El horror es un detalle
como el sonido de un pétalo
que cae?

Ser vulnerables nos enseña
un sueño de mutualidad

Lo que se ha mirado bien quizás
se alza para siempre en la mirada:

imagen recompuesta en
las cenizas donde nunca
nos decimos adiós

Leyenda, Diana Bellesi. Pág. 27

Miopía progresiva
Aquel día, entonces, él conoció una de las raras formas de la estabilidad: la estabilidad del deseo irrealizable. La estabilidad del ideal inalcanzable. Por primera vez, él, que era un ser dado a la moderación, por primera vez se sintió atraído por lo inmoderado: atracción por el extraño imposible. En un apalabra, por el imposible. Por primera vez, entonces, sintió amor por la pasión.
Y fue como si la miopía se fuera y él viera claramente el mundo. El vistazo más profundo y simple que había tenido de la clase de universo en el que vivía y donde viviría. No un atisbo de pensamiento. Fue como si se hubiese quitado los anteojos y la miopía lo hiciera ver. Tal vez haya sido a partir de entonces que adquirió un hábito para el resto de la vida: cada vez que aumentaba la confusión y veía poco, se sacaba los anteojos con el pretexto de limpiarlos y, ya si  ellos, clavaba los ojos en su interlocutor con una fijeza reverberada de ciego.
Clarice Lispector, Felicidad clandestina, pag. 21

¿Las apariencias que transporta una cámara son una construcción, un artefacto cultural hecho por el hombre, o son, como una huella en la arena, un vestigio dejado naturalmente por algo que ha pasado? la respuesta es: ambas. (…) Las fotografías no traducen las apariencias. Las citan
Apariencias, John Berger. Revista Artefacto 6.

Quizá una de las tareas del arte sea la de imaginar juegos que burlen el cerco trazado por el círculo del rito o la vitrina, la pared del museo o la galería, la superficie de la pantalla. Que salten por encima de el, hacia adentro o hacia afuera; que lo crucen desafiando la mirada. No escapará así de la escena de la representación pero discutirá siempre la estabilidad de sus bordes.
Ticio Escobar, Imagen e intemperie, Capital Intelectual

La única decisión que puede tomar el fotógrafo es la del momento que decide aislar. Sin embrago, esta aparentare limitación es lo que le da a la fotografía su fuerza singular. Lo que muestra invoca lo que no muestra. Basta con mirar cualquier fotografía para comprobar que es cierto.
John Berger, Para examinar lo visible. La apariencia de las cosas, GG